El pasado sábado 27 de junio llegaba a su fin la 41.ª edición del Festival Internacional de Cine de València (Cinema Jove), cita anual de obligada asistencia en la capital del Turia. Fue este mismo día cuando se celebró la clausura del festival, donde se presentó palmarés. El programa del festival siempre ha puesto su foco en las voces emergentes y los jóvenes creadores, dividiendo su programa oficial en cuatro secciones a competición: largometrajes, cortometrajes, series y una última dedicada al encuentro audiovisual de jóvenes.
La Sección Oficial de Largometrajes supone el grueso de la crónica del festival, con una selección de cinco obras de entre las nueve que competían por el conocido premio Luna de València.
1. Filipiñana, de Rafael Manuel
— Premio Luna de València a la Mejor Película y Premio del Jurat Jove
Rafael Manuel partió desde Valencia con un par de premios entre los brazos (entre ellos el mayor galardón del festival) y el convencimiento de que todos los espectadores se habían asomado a una realidad vigente. La película supone la readaptación de un cortometraje previo del director, con el mismo título, estrenado en 2020 y nominado en los BIFA como Mejor Cortometraje.
La estética reina en la propuesta del director nativo de Manila, retrato de los elitistas clubes de golf y de las trabajadoras que los sufren personalmente. Isabel (Jorrybell Agoto) experimenta una fascinación especial por el señor Palanca (Teroy Guzman), autoridad máxima del club en que trabaja. Una de las primeras escenas sienta el paradigma en torno al cual girará Filipiñana: los numerosísimos empleados reemplazan un árbol grande y hermoso con una cantinela que se repetirá en varias ocasiones, no se preocupe, señor; si uno muere, será reemplazado.
Las exigencias de los visitantes extranjeros moldean la apariencia del resort, son ellos quienes demandan humillantes rituales de animación y otras dinámicas típicas de parques de atracciones. Es, a su vez, el señor Palanca, quien acata las órdenes de los extraños invasores. Las trabajadoras no deben conocer más que la disciplina, mas Isabel conoce la curiosidad.
La indagación en la cara oculta del club guiará la cinta, cuyas intenciones son de denuncia y reivindicativas. A los ojos de los de arriba, hasta el trabajo debe volverse simétrico; las trabajadoras, como hormigas, no deben ser seres individuales, simplemente una fuerza de trabajo. Las labores de limpieza y organización responden a una voluntad de orden exacerbada, dotando a la obra de una grandísima fuerza visual.
La inquietud de los personajes por lo que hay allí fuera, en los países de origen de los visitantes, choca directamente con el lugar natal de quienes viven y trabajan en el club durante todo el año. Se repite constantemente un nombre: Ilocos. Esta región filipina responde afirmativamente a ser la tierra natal de la mayoría de las mujeres retratadas en la película, todas ellas acechantes sobre el pasado esclavista del señor Palanca, que es el pasado de casi toda figura poderosa.
Filipiñana, cuyo título remite directamente a una vestimenta tradicional del país donde se produce, supone un revés devuelto a los explotadores que siguen en el poder, a diferentes niveles y en diferentes ámbitos. Rafael Manuel debuta en el largometraje con una obra con voz propia, sólida y clara; se convierte en un director a quien seguirle la pista.
2. When We Saw Each Other More Often, de William Wrubel
El director estadounidense presenta su primera película en el festival, llevando hasta las calles valencianas fragmentos de una ciudad alemana sin nombre. When We Saw Each Other More Often se construye mezclando escenas cotidianas, diferentes amistades y parejas tienen desencuentros, personajes solitarios pasean sin rumbo y coinciden en lugares inesperados.
Una serie de conversaciones inconexas presentan la película, los personajes que se nos presentan tienen un pasado juntos que desconocemos; el relato se construye por medio de pedazos que forman un puzle incompleto. El espectador debe encargarse de completarlos, o también puede elegir fluir por una narrativa superficial que traduce pensamientos en imágenes y sentimientos en movimientos de cámara.
La película nos deleita con uno de los mayores placeres de voyeur que el cine suele proporcionar, el privilegio de asomarse a cotidianidades ajenas. El ánimo del espectador se ve opacado por el de los desconocidos que acompañamos al otro lado de la pantalla. Uno puede sorprenderse al verse atormentado por la imagen de unas cajas cerradas en la casa natal del otro, cogiendo polvo. Cajas que solo volverán a abrirse si el personaje al que pertenecen vuelve a casa o muere; es algo bastante común, ¿no? Un par de desconocidos prometen, ante nuestros ojos, no dejarse morir lejos de casa; otros se reencuentran sin poder reconocerse, toda escena simula recuerdos a medio olvidar.
William Wrubel empuja al público a empatizar con situaciones descontextualizadas, situaciones que resonarán con nosotros por una u otra razón. When We Saw Each Other More Often es un bonito ejercicio de sensibilidad que puede servir de consuelo si las penas son livianas.
3. I Heard That They Are Not Going To See Each Other Anymore, de Ka Ki Wong
— Premio a la Mejor Fotografía
Ka Ki Wong filma la ciudad de Taipéi iluminada excepcionalmente, encapsulada entre anhelos y confesiones. A medio camino entre el documental y la ficción, debuta la directora con I Heard That The Are Not Going To See Each Other Anymore, una cinta poderosa tanto visual como narrativamente en torno al olvido.
Víctimas del objetivo, los pobres que se exponen a la cruel mirada de la cámara se abren en canal ante ella. Los románticos y los solitarios desencantados se cruzan por las calles nocturnas, los teléfonos públicos suenan y de sus auriculares descolgados salen confesiones anónimas con receptores muy claros.
Los taiwaneses de capital buscan el olvido en los puestos de fideos, haciéndose imposible no pensar en Bi Gan y sus fideos de la memoria en A Short Story (2022), referente absoluto para quienes pensamos día sí y día también en los gatos negros y los paisajes neblinosos. La amnesia también se busca y se exige: un chico triste con el corazón roto trata de borrar su memoria mientras que su examante le pisa los talones. Parece ser que ha contratado a los dobles de acción de Shaolin Soccer (Stephen Chow, 2001) para que reciba el daño que le hizo a ella, aunque de otra manera.
Cascos de tetera garantizando seguridad en la moto, preguntas sin respuesta (¿hay alguna forma de dejar una marca sin hacer daño?) y una negación rotunda a escuchar lo que no se quiere saber, a hacerlo real al nombrarlo en voz alta; todo esto más otras formas de hacerse daño sin moverse de la butaca.
Una cierta conclusión parece flotar alrededor de la obra: si solo estoy yo para recordar, lo más fácil sería olvidarlo todo. Yo no quiero ser la única que recuerde el debut de Ka Ki Wong, no pienso permitir que quede en el olvido, ¡tenemos que hacer algo para que llegue a nuestras pantallas!
4. No Good Men, de Shahrbanoo Sadat
— Premio a la Mejor Dirección y Premio del Público
La directora afgana se estrena como directora en No Good Men, un retrato de la sociedad afgana a principios de esta década, poco antes del retorno al poder de los talibanes. Naru (interpretada por la propia directora, Shahrbanoo Sadat) es camarógrafa para la cadena más importante en la televisión de Kabul. Comparte con sus amigas y compañera el desencanto que la abruma: está intentando separarse de su marido infiel (Masihullah Tajzai) a la misma vez que trata de conservar la custodia de su hijo Liam (Liam Hussaini). El acercamiento inesperado de Qodrat (Anwar Hashimi), su superior en el trabajo, le plantea la duda de que quizá quede algún hombre bueno en Kabul.
Con la estructura de una comedia romántica, Sadat refleja el papel de la mujer en la sociedad afgana y las circunstancias políticas y sociales que las someten. La ilusión que guía a Naru en un primer momento va apagándose por los conflictos a los que se enfrenta con su expareja, los sesgos de género en el trabajo y la desconfianza que, inevitablemente, Qodrat le despierta.
El debut de la directora es más que correcto, sólido técnicamente e interesante en forma y fondo. Aunque su final puede resultar anticlimático, no debe hacer olvidar al espectador todo lo que le ha dado con anterioridad. El público de la edición no lo olvidó, ya que terminó por alzarse con el Premio del Público dedicado a su sección.
5. On Our Own, de Tudor Cristian Jurgiu
— Premio al Mejor Reparto
El ya veterano director rumano Tudor Cristian Jurgiu estrena su tercer largometraje, On Our Own, un coming of age atípico. Nuestra protagonista es Flavia (Denisa Vraja), una adolescente que se ha visto obligada a hacer vida sola por la necesidad de sus padres de moverse a otro país por trabajo. Su aparente rebeldía es una consecuencia directa de la adultez temprana que ha tenido que adoptar, adultez que viene acompañada por problemas varios. Entre sus conflictos por venir se encuentra el eje central de la cinta, el que le trae su amigo más íntimo (Vlad Furtună), cuya hermana pequeña acoge a dos niños que buscaban refugio tras haber escapado de casa.
On Our Own nos acerca a las infancias difíciles, a jóvenes que no deberían verse en las situaciones que se filman, todos ellos encarnados por actores brillantes premiados por el jurado. Los lazos que acaban uniéndolos sirven como consuelo mínimo para el drama que enfrentan los personajes.
Fuera de la selección quedan Chronovisor (Jack Auen, Kevin Walker), The Patron (Julia Thelin), Whispers in May (Dongnan Chen) y Żejtune (Alex Camilleri), ésta última galardonada con el Premio al Mejor Diseño de Sonido y Música, que ha ido a parar a las manos de Ryan Billia y Jon Natchez.
Los premios del resto de secciones se repartieron de igual manera entre las obras más destacables:
— Premio Luna de València al mejor cortometraje → Ningú borda, Júlia Coldwell
Mención Especial → Night of Passage, de Reza Rasouli
Mención Especial a la Mejor Interpretación → Apolline Andreys, por Lady Attila
— Premio del Jurat Jove al Mejor Cortometraje → Sand i tissen, de Ingrid Runde Saxegaard
— Premio Feroz Cinema Jove → Un buen salvaje, de Joan Vives i Lozano
— Premio del Público al Mejor Cortometraje → Esto está frío, de Iván Fernández de Córdoba
— Premio a la Mejor Serie → Hundarna, dirigida por Lisa Linnertorp
— Premio del Público a la Mejor Serie → Das Manko, dirigida por Arne Feldhusen
— Premio del Jurat Jove a la Mejor Serie → Das Manko, dirigida por Arne Feldhusen
— Mejor Dirección en una Serie → Dear Killer Nannies (Disney+)
— Concepto Más Original en una Serie → Respire Fort, de Arthur Fanget
— Primer premio en la categoría Amateur (EAJ) → Wounded Light, de Abril Catalina Beascoechea
Mención Especial a la Mejor Dirección → Wounded Light, de Abril Catalina Beascoechea
Mención Especial al Mejor Guion → Irene Roig, por Canta, xiqueta, canta
Mención Especial a la Mejor Dirección Artística → María Lucía Suárez Berbery y Erick Rafael Montes Molina, por El niño de las orejas rojas.
Mención Especial a la Mejor Fotografía → Andre Anghinetti, por Catarsis
Mención Especial a la Mejor Interpretación → Álex López y Julia Balserini, por El Lambo de San Blas
— Premio Especial 'La Aventura del Saber' de La 2 de TVE → El Lambo de San Blas, de David Sendín
— Premio del Jurat Jove al Talento Emergente en el EAJ → A la vejez, viruelas, de Pol Aguilera
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