Flash Competition · 37 FID MARSEILLE

En el marco de la 37.ª edición del Festival Internacional de Cine de Marsella se desarrolla la Flash Competition, espacio dedicado a cortometrajes de cineastas debutantes. Estas voces comprometidas socialmente marcan una sección con temáticas más que relevantes en el mundo que habitamos en este mes de julio. Para honrar el espíritu de la sección ofrezco una serie de notas flash construidas alrededor de algunas de mis obras favoritas.

Dentro de lo azul, Racornelia

Racornelia erige Dentro de lo azul sobre los cimientos en ruinas de una relación ya acabada. Su herramienta es la memoria y ésta, con sus trampas habituales, no da más que recuerdos yuxtapuestos. Las voces se quebrantan en la evocación, se juntan hasta fundirse en una. La voz bien amada sigue perteneciendo a quien la recuerda, posesión que pervive hasta que desaparece en la amalgama, cuando pasa a ser una pertenencia de pleno dominio.

Imagino la pecera, la ducha, nos imagino a las dos haciendo cosas en el salón, no sé si recuerdo del todo aquel salón. Me acuerdo de alguna noche de verano, nos queríamos allí, en el balcón, tras los cristales. Éramos sombras, aspirábamos a ser voces. Rebe presume de haber conseguido ser una voz, suena ven a buscarme temprano en los créditos.

Ábreme tu pecho, niño (Ábremelo, ¿no?) / Ábreme tu corazón /
Que hace mucho frío fuera / Y contigo hará calor.

I couldn't draw you a map, Yaela Gottlieb

Yaela escribe sobre separación con la excusa de Mitrovica, ciudad kosovar partida en dos por el río Ibar. A ambos lados del río habitan serbios y albanos, alejados por el agua. Esta suerte de ensayo sirve a la autora para extrapolar el conflicto personal al conflicto del espacio, somatizando las distancias. Estamos lejos y rotos; estoy en un país dividido que a su vez encuentra lejanía entre sus partes.

Los monumentos filmados en paseos por la ciudad señalan a direcciones opuestas, al igual que lo hacen las voluntades de la pareja que acaba de romperse. Ausencias mirando a lugares incompatibles, el pasado y el presente se confunden en las ciudades rotas. La tierra es una herida o una nación dependiendo de a qué lado del río te encuentres, los vínculos funcionan de la misma manera aunque solo lo decida el tiempo. Al terminar el metraje, el espectador conoce nuevas evidencias: alguien ha debido imaginar todos los paisajes, todos somos la mitad de algo.

Dos certezas:
· el sur está separado del norte
· tú estás separado de mí

Gestos para romper una imagen, Mayra Villavicencio

Mayra Villavicencio se llena de miedo y rabia en la distancia, viendo cómo se difunden vídeos de violencia policial en las calles de Lima. Entre diciembre de 2022 y marzo de 2023, más de 50 personas murieron en protestas antigubernamentales en la ciudad que la creadora solo puede ver desde lejos, a cuyas calles solo puede volver mediante Google Street View.

Ante el horror de la violencia filmada hacemos lo que se puede. ¿Podemos borrar lo violento de las imágenes y de las calles? Ya no es suficiente compartir esas imágenes, todos parecemos inmunizados y la justicia jamás se preocupa por los ojos que quieren intimidarla. Tratar de eliminar el horror, que jamás va a ningún sitio, consumiría las imágenes al completo y, ¿qué queda cuando no hay nada más que ver?
Tocar las imágenes demuestra afecto, tomar las calles de nuevo, llenarlas de cosas nuevas y claras. Ya que no podemos romper una imagen, la resignificaremos, siempre que sea posible.

Crónica del cansancio, Natalia Marín
Mención Especial del Jurado Estudiantil

A lo largo de un metraje muy ruidoso conocemos el sonido del cansancio. El grito de la precariedad y la violencia que la legitima se amontonan, asfixiando al espectador. No se puede escribir de Crónica del cansancio, hay que escucharlo.

Y dime, ¿dónde te duele más el cuerpo, dentro o fuera de casa?



You dreamt you saw yourself but couldn’t see your face
, Shireen Seno

Relato onírico, contar las siestas como cuentos. Describir las caras borradas, las pupilas de los colores que inventa el sueño y que desaparecen con el despertar. La melodía de un arrullo silbado, el calor de la infancia era diferente, el verano tenía otras compañías. Lo vislumbramos con los ojos entornados o al asomarnos a un reflejo en el agua; Shireen Seno fotografía una quimera, arranca al sueño de sus dominios.

Un río y una reina, Miriam Martín

La Confederación Hidrográfica del Duero amenaza a menudo con derrumbar el techo y las cuatro paredes entre las que se desarrollan las vidas de los vecinos (humanos y animales) de Riaño. Miriam Martín continúa, con esta obra, el camino que comenzó a andar con Vuelta a Riaño (2023), cortometraje que exponía ya la intención de sacrificar el pueblo y el valle en favor de un pantano.

El agua, que todo lo lleva y mata, no es hogar para nadie. Los gobiernos renuncian a la vista, se niegan a mirar; son ellos quienes configuran el paisaje, mas lo hacen sin imaginarlo con anterioridad. Los minutos de ambas obras mencionadas actúan como puente, plataforma que salva del ahogo a algunos vecinos sólo algunas veces.

Necesitamos lugares que existan sin nosotros, animales que no se críen y plantas que no se cultiven como los piornos, o bromos, o escobas, o genistas y su verde inhumano, ajeno, alienígena.

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