Viewpoints
Su sección Viewpoints se centra en comunidades y problemáticas fuera del cine comercial, apostando por cineastas debutantes que cuentan historias personales. Algunas de las cintas incluidas en el marco de este apartado son óperas primas, entre ellas se encuentran Matininó de Gabriela Díaz Arp y One Woman One Bra, de Vincho Nchogu.
Gabriela Díaz Arp debuta en el largometraje con Matininó, un retrato íntimo de una familia de mujeres caribeñas atravesadas por el trauma, los propios junto a los de sus antepasadas. La cinta toma su título de la mítica isla poblada únicamente por mujeres, lugar idílico exento de temores, promesa de paz que se ansía y busca.
La elección del título es significativa de muchas maneras, muy pronto en la película las mujeres filmadas defienden la importancia de la tradición oral. Es esta la forma en la que se debe legar de una generación a la siguiente, no escribiéndolo o leyéndolo. Los colonos, que nada respetan y nada portan más que violencia, dejaron por escrito la existencia del lugar en el diario en que Ramón Pané registró el primer viaje de Cristóbal Colón.
Las mujeres se abren en canal ante la cámara, exponiendo la violencia a la que se ven sometidas por los hombres, padres y amantes por igual. Narran la convivencia con la Agresión, señalan la idolatría generalizada por el Santo Macho y enumeran todas y cada una de las crueldades que ambas conllevan.
Para lidiar de una mejor manera con las consecuencias de la herida, tanto la directora como las atestiguantes aplacan el miedo con el despliegue creativo. Las mujeres crean personajes fuertes, ajenos a la brutalidad de los hombres y ciudadanos de la isla soñada. Como antagonista ideada encontramos a la Mujer Araña, criatura fantástica que se alimenta de los miedos de las mujeres y las protege de los hombres. Requiere sacrificios, muertes masculinas que la satisfagan. Los miedos que la nutren se transforman, al bajar por su garganta, en luces.
El espacio que se crea dentro de la filmación es igual: un microcosmos donde escuchar, compartir y comprender. Un lugar donde el silencio ya no pueda heredarse, ni las ofensas ni las culpas.
El primer largometraje de Díaz Arp es una declaración de intenciones. Su obra promete ser un oasis conciliador para todas las atormentadas por una u otra pena, para todas las víctimas de cualquier calamidad. Su primera película es una promesa a la Mujer Araña, se compromete a alimentarla hasta que desaparezca el miedo, hasta que lleguemos a Matininó.
Vincho Nchogu da comienzo a sus andanzas cinematográficas con One Woman One Bra, cinta poseída por un espíritu de denuncia. La película nos presenta a Star (Sarah Karei), una mujer sin lazos familiares que la vinculen a la tierra que pisa. Star ha vivido siempre en la misma casa en Sayit (Kenia), sobre una tierra que no tiene ningún propietario legal.
Cuando se anuncia que todos los habitantes del área van a recibir títulos de propiedad, nuestra protagonista huérfana y soltera hará todo lo posible por reclamar el único suelo que conoce. A lo largo de los setenta minutos de metraje, Star descubrirá su imagen en la portada de una revista etnográfica sobre pueblos nómadas y abrirá sus páginas para encontrarse acompañada de una adulta tatuada.
La búsqueda de sus orígenes familiares, la exclusión que sufre de parte de sus vecinos y el plan de una posible unión en matrimonio son algunas de las claves que guían la trama de la película. Vincho Nchogu critica mordazmente la figura del «salvador blanco», cuya caricatura ocupa gran parte del drama.
One Woman One Bra refleja una realidad desgarradora a la que se enfrentan infinidad de mujeres sin padres ni marido. La directora pone todas sus cartas sobre la mesa y no tiembla al señalar a todos aquellos que perpetúan los actos inhumanos que se cometen cada día.
Oh, montañas nevadas,
oh, cumbres brumosas,
¿qué ha sido de nuestra tribu?
¿Qué ha sido de aquella tribu que, en otro tiempo, en vuestro regazo,
entre coloridas tiendas,
bailaba como grullas?
—Canción tradicional Qashqai (Leyenda de Kerem y Asli)
Vanishing Tracks comienza con esta fragmento sacado de la Leyenda de Kerem y Asli, un relato tradicional turco símbolo de amor devoto. La necesidad occidental de buscar una comparación a toda producción artística de Oriente ha hecho que a menudo se hable de ella como el equivalente oriental de Romeo y Julieta (William Shakespeare, 1597). La leyenda cuenta la historia de Kerem y Asli, dos personajes cuyos destinos quedan entrelazados desde su nacimiento. El temprano enamoramiento y la oposición al matrimonio por la familia de Asli guiarán el cuento hasta su trágico final, que supondrá la metamorfosis en ceniza por parte de ambos amantes.
Se trata del segundo largometraje del cineasta iraní Hamed Zolfaghari. Su premiere en Estados Unidos se produjo el pasado domingo 7, seis años después del estreno de su anterior cinta Les femmes du soleil : une chronologie du regard (2020), documental centrado en un grupo de amas de casa que defienden su trabajo artesanal por encima de todo. Su primera película terminaba construyendo un pequeño mundo mágico matriarcal, en el que los hombres dejaban de tener voz y eran ellas quienes tomaban la decisión de tener en cuenta o no a la comunidad a la que pertenecían.
En su segunda obra nos acerca a la vida de una familia de pastores nómadas qashqai, pueblo proveniente de Turquía, asentados alrededor de la ciudad de Shiraz. Les acompañamos en su cotidianeidad tras el robo de doce de sus ovejas, sustento de todos ellos y, posteriormente, en la trashumancia por el cambio de estación.
La cercanía que transmite la realización del filme nos transmite el mismo frío que les cala los huesos, incluso el tedio puntual de los hijos adolescentes que no quieren seguir el sino de sus padres. Con el movimiento que exige el pastoreo, llega el choque de lo rural y lo urbano. Las ovejas invaden las ciudades por las que pasan para llegar hasta el nuevo hogar temporal y modifican el medio metropolitano.
Por medio de cambios en el formato, Zolfaghari nos introduce en la psique de los personajes. Sueñan en Handycam y recuerdan como si vieran una cinta de VHS. El formato de los anhelos ameniza la vida solitaria del pastor, cuyo camino está demarcado por las huellas de las ovejas en su andar.
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